martes, 26 de febrero de 2019

Ajedrez: El deporte del cerebro


Si bien durante mucho tiempo fue considerado sólo un interesante juego de mesa, hoy en día el ajedrez es reconocido como un deporte.

Quizás te estés preguntando ¿cómo puede ser un deporte si se juega sentado? Antes de ver las razones por las que lo es, repasemos algunos conceptos básicos.

¿Qué es el ajedrez?

El ajedrez es un juego de estrategia donde participan dos personas, cada una cuenta con 16 piezas que se mueven en un tablero dividido en 64 cuadros. El movimiento de dichas piezas se realiza de acuerdo a una serie de reglas establecidas para cada una de ellas.

Un rey, una reina, dos alfiles, dos caballos, dos torres y ocho peones conforman el total de piezas iniciales de cada jugador.

El objetivo del juego es derrocar al rey del contrario, esto se logra llegando hasta él con alguna de las piezas o amenazando su posición sin que el oponente pueda protegerlo.

El juego requiere de gran habilidad para evaluar cuál es el mejor movimiento a realizar así como adelantarse a los del contrario.

Origen del ajedrez

El origen del ajedrez es algo que no se tiene realmente claro y que ha sido muy debatido a lo largo de los años.

Algunos dicen que nació en el Antiguo Egipto, otros que en China y que luego llegó a la India y a Persia, extendiéndose poco a poco por el continente Europeo y de ahí a América.

Desde sus inicios hasta nuestros tiempos, fue cambiando de nombre y de reglas hasta llegar a lo que conocemos hoy como ajedrez.

En 1851 se realizó el primer torneo de ajedrez en Londres, Inglaterra. Tuvo gran éxito y despertó el interés de muchos por lo que años más tarde en 1924 se creó la Fundación Internacional de Ajedrez.

¿Por qué el ajedrez es un deporte?

Volvemos a la pregunta inicial, ¿cómo puede ser un deporte si se practica sentado? Aunque no requiera actividad física, el ajedrez se considera un deporte porque además de requerir una gran actividad mental cumple con las características básicas de cualquier deporte: requiere entrenamiento, competición y ejercita los órganos, en este caso uno de los más importantes del cuerpo humano, el cerebro.

Además cuenta con una reglas bien establecidas, estructura y organización que permite que su práctica se extienda y se divulgue.

Se fundamenta al igual que muchos otros deportes en tácticas y estrategias, está reglamentado y estructurado e implica gran destreza mental y concentración.

Desde el año 2000 el ajedrez fue reconocido como deporte por el Comité Olímpico Internacional.
Veinticuatro estados miembros de la Unión Europea lo reconocen como deporte y se juega a nivel mundial sin distinción de raza, sexo o condición social. Además es accesible a muchas personas incluso aquellas que tienen alguna discapacidad.

Aunque no se perciba a simple vista, la práctica profesional del ajedrez requiere una buena condición física, ya que a medida que sube el nivel de exigencia, el tiempo de una partida puede alargarse por varias horas.

Mientras la presión se hace más fuerte, el pulso, la respiración y la presión arterial se aceleran.
En definitiva, el ajedrez es mucho más que un juego, se trata de un deporte que requiere de entrenamiento, disciplina y gran habilidad mental.