miércoles, 20 de febrero de 2019

Desayuna como faraón, almuerza como rey y cena como mendigo


¿Te has preguntado la cantidad de comida que debes ingerir en el día? ¿Cuál es la proporción correcta? ¿por qué el queso huele a pie? Bueno, las primeras dos preguntas serán contestadas.

Desayuna como faraón


El desayuno es la comida más importante de todas. Es el momento donde reponemos toda la energía y nutrientes que perdemos en tantas horas desde la cena del día anterior.

Es crucial desayunar bien, de ese modo tendremos la energía suficiente para iniciar nuestras obligaciones. Desayunar como faraón se refiere a un desayuno digno de Tutankamon. Comer tanto como puedas hasta quedar satisfecho, un desayuno variado en proporciones pequeñas que todo junto forme banquete que mereces.

No te confundas. Tampoco se trata de ingerir todo tipo de alimentos chatarra cada desayuno. Puedes darte tu gusto en grasas, si, pero con prudencia. Puedes tener un equilibrio entre carne grasosa, huevos, junto con pan integral, cereales, ensalada o una fruta.

Almuerza como rey


No es muy diferente con respecto al apartado anterior. El almuerzo generalmente es la comida más pesada del día y puedes aprovechar y abusar de él. Indiferentemente si es comida saludable o no, aquí estamos hablando de la cantidad. Un rey debe comer hasta quedar satisfecho.

Hay un tabú con respecto a la dieta y el peso, creemos que comer poco es estrictamente igual a perder peso, pero no es así. Seguro tienes a esa amiga que come como el demonio y no engorda, o has visto a atletas de alta competencia que después de entrenar empiezan a comer cantidades para 12 personas. Eso es porque nuestro cuerpo trabaja en función de nuestras necesidades y metabolismo.

Si vas al gimnasio, si tienes un trabajo de campo, o simplemente tienes un estilo de vida agitado, necesitas comer mucho y recuperar toda la energía que pierdes en el proceso.

Almuerza con alimentos fuertes en proteínas, como la carne o pollo. Calorías como arroz o pan, o incluso ambas. Mezclalos con vegetales o aderezo, en la cantidad que creas que estarás satisfecho.

No olvides el postre


Esta parte es muy esencial, y es lo que nos motiva a continuar nuestro ajetreado día. ¡Necesitamos azucar! Esto nos aporta minerales y vitaminas, especialmente si los ingerimos en forma natural. Un chocolate o un dulce de vez en cuando, o simplemente fruta. Esto colabora a nuestros niveles de energía pero es un arma de doble filo así que debemos tener cuidado.


Cena como un mendigo


Probablemente ya gastaste todo tu dinero en banquetes para el desayuno y el almuerzo, no te queda de otra que cenar como mendigo pero eso es precisamente lo que necesitamos.

En las dos comidas anteriores, comemos en grandes cantidades porque necesitamos energía para cumplir nuestras actividades sin embargo, ya en la noche solo nos queda dormir y no necesitamos energía para ello. Teniendo un desgaste de energía bastante reducido, todo lo que ingerimos en lugar de consumirse por completo, se acumulará en nuestro organismo con resultados altamente negativos.

Las grasas acumuladas no solo aumentarán nuestro peso, también es probable que adquiramos algún trastorno cardiovascular, diabetes o seamos propensos a infartos.

Estos niveles o proporciones alimenticias nos ayudará a mantenernos activos para enfrentar todo tipo de situaciones.